JUGANDO CON LO DE TODOS

DownloadedFileEn la Edad Media europea el sistema político y social imperante se denominaba Feudalismo y básicamente consistía en una división de la sociedad en estamentos, de manera que unos grupos estaban por encima de otros. El rey ocupaba la cúspide de la pirámide. Por debajo se situaba la alta y la baja nobleza y el alto y el bajo clero. En el suelo los siervos y vasallos, cuyo único derecho era trabajar y mantener a los otros elementos. No tenían derecho ni siquiera a poseer el terruño que cultivaban. Por el contrario, los otros, a parte de poseer todos los derechos, eran los amos de cuanto veían. Esto provocaba, por ejemplo, que los reyes dividieran su reino en pedacitos cuando les apetecía: esta ciudad para mi hija, este trocito para el otro, etc. De esta manera, una vez muerto el rey, los príncipes solían enzarzarse en luchas fraticidas hasta que el pez más gordo se comía (dicho de otra forma, se cargaba) al hermano más chico.

Salvando levemente las distancias, nos encontramos en pleno siglo XXI con un neofeudalismo en el que los “nobles” políticos atesoran privilegios y mercadean con los bienes de todos como si fuesen propios. El caso más sangrante es el patrimonio DE TODOS LOS ESPAÑOLES que nuestros nuevos nobles se empeñan en considerar propio, y como tal lo destruyen, lo condenan al olvido y, lo que es peor, lo venden al mejor postor en una “subasta” en la que la mejor “puja” resulta ser la cercanía, amistad o parentesco con tal o cual politiquillo.

images-3En este mercado de privatizaciones y prebendas varias, FEVE acaba de poner sus joyas turísticas: el Transcantábrico y el Expreso de la Robla. Las excusas, como siempre son la crisis y el ahorro, algo que no cuela al tratarse de dos joyas que daban dinero y seguirán dándoselo a quien los compre, es decir, una empresa privada que pasará a gestionar algo que debe ser de todos los españoles. Pero nuestros “nobles” políticos no lo entienden así, claro. Ellos consideran que es mejor que un bien público, que resulta que es suyo, revierta en beneficio de sus amigos, familiares o conocidos (y de ellos mismos, claro) y no en beneficio de todos los ciudadanos. Esto es inmoral y absurdo. Los beneficios de estos trenes turísticos tienen que volver a la sociedad, a los ciudadanos, verdaderos dueños del patrimonio de todos, pero para nuestros queridos políticos nosotros, como aquellos vasallos de la Edad Media, no tenemos derecho a disfrutar de nuestros bienes. Nuestras “obligaciones” parecen ser votarles cuando toca, callar bien la boca hasta que llegue ese momento y mirar para otro lado cuando comenten alguna tropelía.images-4

Vivimos bajo un gobierno de ineptos señorones que sólo viven para mantener sus propios privilegios. Pero no olvidemos nunca que esta situación es producto de la ceguera de todos aquellos ciudadanos que se acercan a las urnas sin espíritu crítico, votando por sistema a estos o aquellos, sin plantearse qué es lo mejor para todos y que no se puede confiar en quienes nos engañan o nos tratan como a simples servidores.

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1 comentario (+¿añadir los tuyos?)

  1. pink hoodie
    Feb 08, 2013 @ 02:24:34

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