RENASCENTIS LANCIA

Entre los ríos Esla y Porma se asentó, probablemente en el Paleolítico, un pequeño grupo humano que comenzó a desarrollar su vida en esa zona de León. Poco a poco fueron haciéndose sedentarios y fundaron un poblado que creció lentamente con el correr de los siglos.

De la vida de estas gentes poco se sabe, pues sus restos aún permanecen bajo la tierra que les sirvió de casa. Se han rescatado unos pocos objetos procedentes de la Segunda Edad del Hierro, que nos permiten hacernos una ligera idea de su modo de vida. El resto queda en manos de la fantasía. De esta manera podemos imaginarnos su día a día y, sobre todo, el impacto que tuvo en ellos la llegada de un ejército bien organizado y perfectamente armado. Los astures de aquel poblado sin duda plantaron cara para conservar su tierra y su modo de vida, tal como hicieron tantas otras tribus peninsulares  antes y después de ellos. Pero de poco les sirvió, pues en el año 26 o 25 antes de Cristo, el general romano Publio Carisio tomó la ciudad, sometiéndola para siempre a las águilas de Roma. Aquel poblado astur entró entonces de lleno en la historia, y para ello tuvo el honor de contar con las crónicas de varios historiadores  y tratadistas romanos: Floro, Orosio, Dión Casio, Ptolomeo y Plinio. Todos ellos calificaron aquel poblado como la más importante de las ciudades astures o como la capital de los astures.

La conquista, a decir de estas fuentes clásicas, no supuso la destrucción de la ciudad y esta pronto se convirtió en romana, con el nombre de Lancia. Creció durante la época dorada del Imperio y  probablemente desde fines del s. I o principios del s. II, en plena dinastía flavia, alcanzó el grado de municipium flavium, categoría deducida por la trayectoria del lanciense Lucius Iunius Maro, que hizo carrera en la administración hispano-romana, y por los tipos de edificaciones públicas que hoy conocemos en la antigua ciudad. Este periodo es el que marca, también, el auge de las construcciones públicas, la red de alcantarillado y el urbanismo general, de planta reticular.

Sin duda aquella ciudad llegó a ser magnífica durante el Alto Imperio. Sin llegar a las dimensiones de la capital de la provincia, Tarraco o la del conventus, Asturica, Lancia alcanzó gran notoriedad e importancia, probablemente por la cercanía del campamento de la Legio VII. Sin embargo, la decadencia del Imperio y la transición al feudalismo le pasó factura, como al resto de ciudades romanas. La inseguridad de los tiempos provocó que los notables de cada ciudad dejaran poco a poco de sufragar los edificios públicos y, sobre todo, que emigraran al campo con sus esclavos y colonos, para establecerse en suntuosas villas como la de Navatejera o La Olmeda. La proliferación de estas villas supuso el fin del rico mundo urbano romano y el comienzo del feudalismo medieval.

Lancia se sumió en el olvido a partir del siglo IV, y hasta el siglo XVI no vuelven a existir menciones sobre su existencia. En el XIX se reconoce su importancia como resto arqueológico de primer orden por varios arqueólogos e investigadores, y comienzan a impulsarse las excavaciones. Pero los inconvenientes burocráticos y monetarios no permitieron ir más allá de la declaración de Bien de Interés Cultural con categoría de Zona Arqueológica en 1994. Dicho título debería haber asegurado, por lo menos, la protección del monumento, pero el desinterés administrativo y ciudadano han ido minando poco a poco la grandeza e importancia de este enclave fundamental en la historia de nuestra provincia, dejándolo a merced de expoliadores desaprensivos que sólo tienen que vencer la endeble resistencia de una verja incapaz de proteger la ciudad.  Lancia ha esperado inútilmente su renacer para asombro y goce de todos los que queremos admirarla. Las administraciones la ignoran hasta tal punto que deciden trazar una autovía, la León-Valladolid sobre la llamada Sublancia, barrio industrial situado a los pies de lo que podíamos llamar, el “centro” de la ciudad. Sólo continúan, y a desgana, las excavaciones en ese “centro”, que sigue deparando sorpresas cada campaña, dando año a año, sobradas muestras del valor inmenso de la ciudad.

Nadie niega la importancia de la autovía, pero existen alternativas a su trazado. No puede ser que, desde la Junta de Castilla y León se argumente con un cinismo inclasificable que tapar los restos para construir la carretera va a servir para proteger Lancia. ¿Desde cuando algo que se oculta se protege? ¿Acaso el continuo trasiego de vehículos sobre las milenarias piedras va actuar como una vacuna contra el deterioro? Rotundamente no. Lo que la Junta de Castilla y León propone es ni más ni menos la destrucción y el completo olvido de Lancia. Si se tapa Sublancia por una obra de la envergadura de una autovía, no sólo se perderá una parte fundamental de la ciudad, sino que, sin duda, la construcción afectará, de forma muy negativa al resto del yacimiento. Esto implica que la decisión de la Junta y de Fomento de continuar con la A-60 es desastrosa y por lo tanto, incumple el Real Decreto Legislativo 1/2008, de 11 de enero, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Evaluación de Impacto ambiental de proyectos. Basta con prestar atención a los siguientes artículos de dicho Real Decreto:

3. La evaluación del impacto ambiental identificará, describirá y evaluará de forma apropiada, en función de cada caso particular y de conformidad con esta Ley, los efectos directos e indirectos de un proyecto sobre los siguientes factores:

a. El ser humano, la fauna y la flora.

b. El suelo, el agua, el aire, el clima y el paisaje.

c. Los bienes materiales y el patrimonio cultural.

d. La interacción entre los factores mencionados anteriormente.

DISPOSICIÓN FINAL TERCERA. Incorporación de Derecho de la Unión Europea.

Mediante esta Ley se incorpora al derecho español la Directiva 85/337/CEE, del Consejo, de 27 de junio de 1985, relativa a la evaluación de las repercusiones de determinados proyectos públicos y privados sobre el medio ambiente.

ANEXO I.

Proyectos contemplados en el apartado 1 del artículo Ubicación de los proyectos: La sensibilidad medioambiental de las áreas geográficas que puedan verse afectadas por los proyectos deberá considerarse teniendo en cuenta, en particular:

a. El uso existente del suelo.

b. La relativa abundancia, calidad y capacidad regenerativa de los recursos naturales del área.

c. La capacidad de carga del medio natural, con especial atención a las áreas siguientes:

1. Humedales.

2. Zonas costeras.

3. Áreas de montaña y de bosque.

4. Reservas naturales y parques.

5. Áreas clasificadas o protegidas por la legislación del Estado o de las Comunidades Autónomas; áreas de especial protección designadas en aplicación de las Directivas 79/409/CEE del Consejo, de 2 de abril de 1979, y 92/43/CEE del Consejo, de 21 de mayo de 1992.

6. Áreas en las que se han rebasado ya los objetivos de calidad medioambiental establecidos en la legislación comunitaria.

7. Áreas de gran densidad demográfica.

8. Paisajes con significación histórica, cultural y/o arqueológica

O lo que es lo mismo: la A-60 afectará directa e indirectamente al patrimonio cultural que es Lancia.

Esta es la razón por la que, harta de la dejadez de las administraciones, he decidido poner en marcha una campaña de recogida de firmas por Internet para que el mayor número posible de personas se implique de forma activa en la protección de un patrimonio que es de todos. Los españoles tenemos la mala costumbre de protestar de puertas adentro y de lamentar lo perdido, por mucho que no hayamos luchado por ello. Ahora aún es posible hacer algo. Aún se puede luchar por un yacimiento que lleva siglos olvidado, esperando que los descendientes de los que lo habitaron luchen por sus restos. Lancia debe renacer renovada, fuerte y llena de luz para que todas las personas que quieran alimentar sus mentes con su contemplación puedan disfrutarla en todo su esplendor.

Podemos visitar Clunia, Emerita, Tarraco, Cartago, Segóbriga, etc. pero somos muchos los que también queremos ver la capital de los Astures, y ningún político deseoso de enriquecerse con una autovía, nos lo puede impedir. El político se debe a su cargo y a los ciudadanos a los que sirve, y la mejor forma de servirnos es mirar más allá de los cuatro años de su cargo. El deber de Fomento, de la Junta de Castilla y León y de Diputación de León es conservar Lancia para las generaciones futuras, como fuente de progreso y empleo, pues el desarrollo cultural y turístico del yacimiento, unido a los impresionantes restos monásticos de la zona de Mansilla, es un tesoro patrimonial y económico de valor incalculable.

Ahora podemos hacer algo. Los ciudadanos tenemos voz y voto siempre, no sólo en época electoral. Y si nuestra voz es unánime, Lancia renacerá para disfrute estético y desarrollo de León. Firmemos todos en este enlace para ser parte activa de nuestro futuro:

http://www.change.org/es/peticiones/diputación-de-león-y-junta-de-castilla-y-león-conservar-la-ciudad-astur-romana-de-lancia-para-convertirla-en-un-museo?utm_campaign=petition_created_email&utm_medium=email&utm_source=guides

 

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