EL NUEVO ALBERGUE DE PEREGRINOS

ImagenEn estos tiempos del “reinado” del PP vivimos en un continuo sobresalto, a la espera del nuevo tijeretazo que desbarate aún más el estado de bienestar que tanto les costó lograr a nuestros padres. Casi cada nuevo día tenemos que despertarnos con una ocurrencia cada vez más imaginativa y terrorífica, cuyo fin, según nos dicen nuestros prebostes, es sanear la economía española. El problema es que las alternativas al degüello no aparecen por ningún lado. Nadie, entre las filas del Partido Popular, parece estar pensando en medios para generar riqueza, confianza en el consumidor y que sirvan para mejorar la situación de España. A lo mejor su falta de imaginación se debe a que esos medios pasarían por limitar sus privilegios, algo a lo que ya está bien claro que no piensan renunciar.

Y así nos va, recorte tras recorte, cada vez somos más pobres, cada vez tenemos menos derechos y cada día nos cabreamos más.

La moda de la tijera se ha extendido a todos los dominios del Partido Popular, ya sean estatales, autonómicos o locales. En León concretamente, las decisiones de la corporación municipal han dado lugar, en muchos casos, a situaciones absurdas y claramente perjudiciales para la ciudad. El cierre del Albergue Municipal sería uno de los casos más llamativos. Se trataba de uno de los más valorados de España y según los gobernantes del ImagenAyuntamiento no era rentable. Sin embargo, en verano tenía que colgar el cartel de completo y en invierno, al ser también Albergue Juvenil no estaba precisamente vacío, pues muchos jóvenes y familias se alojaban en él. Pero resulta que era ruinoso y en lugar de realizar un estudio de viabilidad que mostrara sus puntos fuertes y las formas de paliar los débiles, se despidió a sus nueve empleados y se cerró de forma definitiva. Y para mayor muestra de “inteligencia” y “buen hacer” político, en pleno verano cuando más peregrinos realizan el Camino de Santiago. Esto, claro está, planteaba algún que otro problemilla que sus señorías del Ayuntamiento no han tenido mucho en cuenta, si es que han reparado en ello: León, con el municipal, sólo tenía dos albergues y al cerrar uno, el otro, propiedad de la iglesia, es incapaz de cubrir la demanda. Los peregrinos que se queden sin plaza, tendrían que alojarse en hoteles y hostales, algo que no suele estar en el presupuesto de alguien que realiza la larga ruta a Santiago. Como consecuencia de todos estos desatinos, la mayoría de los peregrinos se verían obligados a modificar su ruta de manera que León puede dejar de ser un valorado y conocido fin de etapa para convertirse en lugar de tránsito.

Todo esto resultaría desastroso para el comercio, el turismo y la hostelería de León. Los peregrinos duermen en un albergue pero consumen en la ciudad. Viajan ligeros de equipaje y compran lo que necesitan en cada etapa; pueden comer y tapear en la ciudad en cuestión y, finalmente, entran en museos, exposiciones o espectáculos. Es decir, el cierre del Albergue Municipal tiene tantas implicaciones que, simplemente, es una decisión irresponsable y absurda.

Pero bien nos dice el refrán que Dios aprieta pero no ahoga, y nunca mejor dicho porque la Divina Providencia, o mejor dicho, sus humanos representantes, han venido a “desfacer el entuerto”. La Iglesia, poseedora de numerosas propiedades que sostienen con pocos gastos, entre las que se encuentran antiguos conventos reconvertidos en residencias multiusos, ha decidido habilitar uno de estos últimos para improvisar un Albergue de Peregrinos. De esta manera, León seguirá contando con dos albergues que cubrirán las necesidades de la ruta. El problema es que ambos son propiedad eclesiástica, nada que ver con un albergue municipal que, al ser tal, es un servicio público y, por lo tanto un bien de todos los ciudadanos. Su mantenimiento genera, además, puestos de trabajo y riqueza. Por ello, lo lógico sería volver a abrir el albergue municipal o en caso de necesidad, ceder su gestión a una empresa privada que también daría puestos de trabajo y cotizaría al fisco como el resto de ciudadanos. Considero que dos albergues en manos de la iglesia constituyen una competencia desleal, pues ni van a generar empleo (o de hacerlo, este sería mínimo), ni van a tributar tal como hacemos el resto. Es decir, Imagenrevertirán sólo en sí mismos y no en beneficio de toda la sociedad como sería deseable.

Un Ayuntamiento tiene la obligación de servir a sus ciudadanos dotándoles de los mejores servicios. Y cuando un servicio como este tiene tantas posibilidades hay que buscar todos los medios para mantenerlo abierto.

 

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LAS NAVAS DE TOLOSA

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Hoy, 16 de julio, recordamos un hecho fundamental en la historia de la reconquista española: la batalla de las Navas de Tolosa.

En el año 1211 el sultán almohade Muhammad al-Nasir entró en la Península Ibérica con un gran ejército. Derrotó a la Orden de Calatrava en Salvatierra poniendo en peligro, en su avance, a la mismísima ciudad de Toledo. Ante la difícil situación, Alfonso VIII de Castilla pidió al papa Inociencio III la categoría de Cruzada para la campaña cristiana que se preparaba para el verano de 1212. El papa accedió, con lo que los reinos cristianos peninsulares se movilizaron y la noticia corrió por toda Europa, atrayendo a cruzados de todo el continente, sobre todo franceses. Sólo se mantuvo al margen el rey de León, Alfonso IX, debido a los litigios que mantenía desde hacía tiempo con el rey castellano. No obstante, consintió que acudieran a la cruzada caballeros leoneses, asturianos y gallegos.  Imagen

A finales de junio un ejército formado por castellanos, aragoneses y franceses se puso en marcha, recuperando el castillo de Calatrava y Salvatierra. En este punto Sancho el Fuerte de Navarra se unió al ejército cristiano, proporcionando un cierto alivio, ya que la mayoría de los europeos habían desertado al no estar de acuerdo con la política “humanitaria” de Alfonso VIII. Según esta política, el rey había prohibido maltratar a los musulmanes vencidos, así como llevar al extremo el pillaje y el saqueo. Sólo se quedaron unos 150 caballeros del Languedoc al mando del obispo de Narbona.

Con un ejercito sensiblemente reducido, los cristianos pensaban presentar batalla en campo abierto, en la zona de las Navas de Tolosa, en la localidad de Santa Elena (Jaén), pero Al-Nasir les cortó las posibilidades de maniobrar libremente rodeándoles por las montañas que rodeaban el valle. Las posibilidades para la coalición cristiana se redujeron más aún. Sin embargo, lograron darle la vuelta a la situación acercándose al enemigo a través de un paso llamado Puerta del Rey, que les permitió cruzar la montaña y aparecer en el valle el 13 de julio de 1212. Tras dos días de pequeñas escaramuzas, el día 16 atacaron a los musulmanes. El primer envite resultó catastrófico para los cristianos, que tuvieron que retirarse ante las múltiples bajas. Esto hizo reaccionar a los reyes que decidieron entrar en batalla al frente de sus caballeros, algo que dio nuevos ánimos a los combatientes.

ImagenAl parecer Sancho VII de Navarra fue directo hacia la tienda de Al-Nasir, desde la que dirigía sus tropas rodeado por su “Guardia Negra”, esclavos de Senegal que se mantenían atados al suelo por medio de grandes cadenas y estacas. Se evitaba así que huyeran y “descuidaran” la seguridad del sultán. Este hecho provocó, según la leyenda, la incorporación de las cadenas al escudo de Navarra. Dentro de la empalizada del sultán se formó tal confusión y carnicería que los musulmanes, incluido el propio Al-Nasir, empezaron a huir para salvar sus vidas.

La batalla de las Navas de Tolosa acabó definitivamente con la hegemonía musulmana en la Península y provocó un nuevo auge de la Reconquista. La España musulmana volvió a resquebrajarse en los pequeños Taifas, permitiendo que los reyes cristianos avanzaran de forma significativa hacia el sur dejando finalmente el reino de Granada como único testimonio de la ocupación musulmana. Se trata, pues, de un hecho fundamental de la historia de la Edad Media Española. De igual forma, constituye un ejemplo del triunfo de la persistencia, de la confianza, la inteligencia y del valor sobre la fuerza sin más. Un ejercito no muy numeroso triunfó sobre otro enorme que quizá no contaba con la misma confianza, una fuerza que puede con cualquier adversidad que se presente.

LAS PIEDRAS SE HUNDEN

Hace cuatro años la iglesia de San Lorenzo de Sahagún comenzó a resquebrajarse amenazando ruina. La Imagenapuntalaron y la dejaron olvidada por obra y gracia de la crisis tan traída y tan llevada en estos tiempos. Desde entonces se ha pedido insistentemente desde todos los sectores de la sociedad su rehabilitación. Incluso el pueblo de Sahagún salió recientemente a la calle para que la Junta de Castilla y León se implique y restaure esta joya del mudéjar que cada día está más deteriorada y más cercana a hundirse.

El estado de la iglesia hace urgente una intervención. ImagenSabemos cómo está la situación económica del país, y sabemos que quizá sólo se pueda contar con pequeñas partidas presupuestarias año a año. Lo que no puede ocurrir nunca es dejar que el templo se siga hundiendo cada vez más, sin hacer hada para evitarlo. Por eso resulta inadmisible la irresponsabilidad del alcalde de Sahagún, procurador en las Cortes de Castilla y León, además de miembro de la Comisión de Patrimonio, que votó en contra de una partida de 40.000 euros destinadas al templo facundino. El ilustre político argumentó excusas de todo tipo, la primera y principal que la enmienda partió de otro partido político que no es el suyo. Es decir, que si la idea parte de otro, es mala de por si y no interesa. ¡Inaudito!. ¿A quien se debe un alcalde? ¿A su pueblo o a unas siglas? El de Sahagún, sin duda a las segundas, lo cual le lleva a despreciar el bien de aquellos que le votaron.

Otra excusa es que el partido en cuestión propuso esa enmienda ¡para fastidiarle a él! Semejante argumento da para pensar que algunos políticos dedican su tiempo en las Cortes para jugar como chiquillos a perseguirse y acosarse. ¿Dónde queda entonces el servicio público? De nuevo insisto: ¿qué le interesa a ciertos políticos?; ¿el servicio para el que fueron elegidos en las urnas o su propio interés?

Por último, dice el alcalde que él se “parte la cara” sólo por cantidades mayores, ya que 40.000 euros no dan, al parecer, ni para andamios. Alucinante, sin duda. En lugar de ser previsores e intentar mantener en pie la iglesia, aunque sea poco a poco, es mejor esperar a tiempos mejores para tener una gran cantidad que probablemente no llegue nunca o, a lo que es peor, no sirva para nada porque ya sea demasiado tarde.

Estos son los políticos que tenemos: unos irresponsables que, en demasiadas ocasiones, se comportan como niños, anteponiendo sus caprichos y deseos personales a la función de servicio a la comunidad. Esta última es la razón por la que ejercen un cargo público y es la que debería primar por encima de todo. Si no sirven para ello, o no están dispuestos a gobernar con ecuanimidad, mejor que se dediquen a otras cosas menos lesivas para la sociedad, pues no hay mayor desgracia que un político incapaz e irresponsable.

NEPOTISMO POLÍTICO

El abuso que se hace de la política, la prepotencia con la que ciertas personas ejercen su cargo público, no deja de sorprendernos a quienes aún creemos en el servicio público y en el uso responsable de un cargo político al servicio de los ciudadanos. Pero causa mayor espanto aún la dejadez y permisividad de la población en general ante las reiteradas malas prácticas de los políticos. Como en cierta ocasión dijo M. L. King,  es muy posible que esta generación tenga que arrepentirse no sólo por las virulentas palabras y los actos violentos de los malvados, sino sobre todo del vergonzoso silencio y la indiferencia de las buenas personas que permanecen sentadas.

Esta introducción se ha ilustrado perfectamente en León en los últimos meses. La corporación municipal decidió practicar una política de acoso y derribo de los servicios públicos y del personal adscrito a esos servicios. La excusa es la que ya sabemos de memoria, tanto a nivel local como nacional: los de antes lo han hecho mal; les han dejado una malísima herencia y “se han visto obligados” a tomar medidas muy duras. Es evidente que estos buenos señores aún no se han dado cuenta que el buen gestor es el que, independientemente de las cartas que le han tocado y por muy malas o trucadas que sean, le da la vuelta a la situación, y con inteligencia y maestría trabaja para generar un futuro. Estas personas son las que consiguen lo que quieren y las que producen buenos resultados. Por contra, el que ejerce de plañidera, aparte de destrozar todo lo que toca, sólo provoca hastío y aburrimiento.

Dándonos mucha pena nuestros ediles pusieron en la calle a más de doscientas personas. El partido que entró en el Ayuntamiento prometiendo mejorar los servicios públicos y, sobre todo, obsesionarse por el empleo, ha aumentado el paro en la ciudad y se ha cargado de un plumazo guarderías municipales, el albergue de peregrinos y ha reducido a la mínima expresión los servicios para las personas mayores. Pero “estaban obligados” a hacerlo, como también “estaban obligados” a bajar el sueldo de los empleados municipales  y a ellos mismos un 4%. Todo un detalle incluirse ellos en el lote, aunque se les olvidó mencionar que a los empleados públicos ya se les había reducido anteriormente el sueldo y que un 4% no pesa lo mismo en un sueldo de 800, 900, 1000 euros que en uno de 4000. Por último, también se les olvida que los empleados públicos cuentan con un solo sueldo, mientras que nuestros políticos cuentan con varios, más comisiones de todo tipo.

Tras estos meses de “austeridad” ha surgido por fin la luz al final del túnel. Y la luz en esta ocasión parece mostrar las verdaderas intenciones del equipo municipal. Con el “cuerpo” aún caliente de los recortes y despidos y con los últimos “ecos” del incesante lloriqueo municipal (no queríamos hacerlo, tenemos malas herencias, etc. etc.) la realidad nos golpea con la noticia de la “resurrección” de una de las “difuntas”: la antaño guardería municipal del Inteco, que ha pasado a formar parte de la familia de Carflor, empresa bastante vinculada a Nuria Lesmes, concejala de personal y “autora material” de los recortes y despidos.

Carflor es una empresa que lleva años medrando en Diputación, merced al “dedo” generoso de su Presidenta, que le ha otorgado varios servicios públicos que anteriormente prestaba esta institución. De Diputación ha dado el salto al Ayuntamiento, gracias a la presencia de “una de la familia” en la corporación municipal: la concejala de personal. De esta manera, el imperio puede seguir creciendo a costa de los ciudadanos de León. Por desgracia estamos tan desprotegidos que no hay ninguna ley que prohíba el nepotismo, pero no por eso deja de ser tan inmoral como vergonzoso que aquellos que han sido elegidos para servir a los ciudadanos, utilicen los recursos del Ayuntamiento para “hacer caja”.

Comencé mencionando las palabras de Martin Luther King porque lo peor de todo esto no son las acciones innobles de los políticos, sino la indiferencia que causan en la opinión pública. Los ciudadanos “pasan”, “ignoran” lo que pasa y prefieren “indignarse” cuando ya no hay remedio y los casos de corrupción son tan evidentes que no hay alfombras para taparlos. Pocas personas son capaces de entender que los recientes casos de corrupción que hemos sufrido en nuestro país, y los que vendrán, pueden evitarse con un poco de conciencia e interés político por parte de los ciudadanos, de las personas de a pie. No somos meros espectadores estáticos de la rapiña; somos los depositarios de la soberanía nacional, y podemos actuar a tiempo y en las urnas. “Reaccionar” cuando ya no hay remedio, pasando el voto de “estos” a los “otros” que siguen siendo los mismos, sólo agrava el problema, pues los partidos mayoritarios se sienten legitimados ya que, a fin de cuentas saben que tienen asegurados a sus fieles para la próxima ocasión. ¿Para qué van a molestarse entonces?

Quiero acabar parafraseando libremente las palabras de un político de la talla de J. F. Kennedy, que en un memorable discurso les dijo a los americanos que dejaran de preguntarse qué podía hacer su país por ellos, y comenzaran a pensar en lo que podían hacer ellos por su país. Dejemos pues de pensar en lo que nuestros políticos pueden hacer por nosotros y empecemos a hacer algo por mejorar la vida en nuestra ciudad y en nuestra pobre España.