¡LEÓN AVANZA!

 

He querido comenzar esta reflexión con este título que bien parece ser el rimbombante eslogan de una campaña electoral. Pero nada más lejos de mi intención. El título sólo refleja un hecho constatable y palpable: hemos pasado por una época oscura de estrecheces y sufrimientos, por otro nombre conocida como “crisis”, en la que hemos visto cómo sistemáticamente el equipo de gobierno municipal ha incumplido uno por uno todos los puntos de su programa electoral, para sanear las cuentas del Ayuntamiento a costa del paro y del empobrecimiento de la ciudad. Sin embargo, ha quedado claro ahora que en ningún momento se han olvidado de nosotros, los sufridos ciudadanos, pues han hecho los deberes, encontrando la solución que va a acabar definitivamente con la dichosa crisis que tantos sinsabores nos ha traído, llevando de paso a León al Olimpo del progreso y del bienestar: ¡nos van a construir un centro de pádel!

La idea responde plenamente al interés general y a lo que necesitamos los leoneses en este momento. Por fin contamos en León con políticos que plantean soluciones y que velan por el empleo y el futuro: nada menos que un centro de pádel, ubicado en suelo, hasta ahora público (o sea, supuestamente de todos), gestionado por una empresa privada que revertirá en sí misma y que dará un servicio algo carillo, qué duda cabe, a quienes puedan pagarlo.

¡Cuánto bien cabe en esta medida! El Ayuntamiento se embolsa un canon anual de 4000 euros, licitando suelo público, mientras el conjunto de la ciudadanía sigue en el paro, peleándose con los números para llegar a fin de mes y para encontrar un trabajo digno. Sin duda un gran campo de pádel satisface por completo todas nuestras necesidades, mejora nuestra economía y nos garantiza el más halagüeño de los futuros.

Es evidente que en las ilustres seseras de nuestros concejales no cabe una idea tan lógica y racional como que los ciudadanos y ciudadanas de León queremos soluciones ante la difícil situación que soportamos y que su empeño en mandar a todo el mundo a la calle no alivia. Los ciudadanos y ciudadanas de León queremos políticas de empleo y de futuro que sirvan para solucionar el grave problema de desempleo que se extienden como una mancha negra por toda la ciudad y la provincia. Queremos que los políticos dejen de vivir centrados en esos egoísmos personales que condenan a una ciudad entera a un camposanto económico del que no parecen querer sacarla. No queremos, sin embargo, megaconstrucciones, lujosos campos de pádel orientados a unos pocos y que sirvan únicamente a una élite.

Nos hemos hartado de excusas y de demagogias. Ya está bien oír que tienen una herencia malísima y un Ayuntamiento en quiebra al que deben sanear. Para ningún ciudadano de esta ciudad es admisible que se sanee el Ayuntamiento a través de una política basada en la ruina de una ciudad entera a través de la miseria de sus ciudadanos.

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LEGIO VII GEMINA

Imagen        Imagen8 de junio del año 68. La Roma de Nerón, tras años de desastres, acababa con un golpe de estado y con el suicidio del Emperador. Tras años de rebeliones, subía al trono de Roma Servio Sulpicio Galba.

Para sus fines Galba no contaba con un ejército fuerte, por lo que se vio obligado a reforzarlo con la Imagencreación de la Legio VII Gemina (Séptima legión «gemela») en Clunia (Burgos), ciudad que formaba parte de la Tarraconensis, provincia de la que entonces era gobernador. Con esta legión, llamada Galbiana en su honor, reforzó los efectivos de la Legio VI Victrix, y con ella marchó sobre Roma, con la ayuda de Otón, amigo del Cesar, saqueando la capital y logrando el reconocimiento del Senado y de la guardia pretoriana.

El nacimiento de la legión se sitúa en el 10 de junio del año 68, algo que no cuadra demasiado, pues ya había llevado al trono a su fundador. Se sabe que su fundación fue anterior a ese día, y el supuesto “error” se explica porque toda legión era una fundación imperial y, cuando la Legio VII nació, ni Nerón tuvo nada que ver, ni Galba era aún emperador. Por eso se pospuso su natalicio al día 10 para “ocultar” las oscuras razones de su existencia.

El caso es que Galba inició, con su ascensión al trono un período de guerras civiles que duraron un año, durante el cual se Imagensucedieron cuatro emperadores. Galba fue asesinado unos siete meses después de su ascensión y tras la algarada que siguió, se proclamó emperador su anterior aliado, Otón. La Legio VII tomó partido por este último en su enfrentamiento con Vitelio, que acabó haciéndose con el trono.

Vitelio mantuvo la Legión en Italia, donde, como muchas otras unidades que habían apoyado a Otón, se declaró partidaria de Vespasiano, que a su vez, derrotó a Vitelio y se hizo con el trono.

Las sucesivas guerras civiles habían mermado de forma considerable la Legio VII, con lo que Vespasiano decidió unirla a los restos de otra legión, posiblemente la disuelta Legio I Germanica. Surge así la Legio VII Gemina Felix (séptima Legión Gemela Feliz). Esta nueva legión fue enviada, en un principio a Pannonia para reforzar la frontera en el norte del imperio, pero, ya en el año 74, el emperador Vespasiano decidió el traslado de la Legio VII Gemina Felix a la provincia Tarraconensis, en Hispania. La unidad se asentó en el antiguo campamento de la Legio VI Victrix, en el lugar que hoy ocupa la ciudad de León. Aquí se quedó de forma permanente, hasta el final de la presencia romana en Hispania, convirténdose así en la única guarnición de toda la Península Ibérica. Se supone que su existencia se debía a las minas de oro de las Médulas (donde llegaron a trabajar 80.000 esclavos), para proteger la producción y el traslado a Roma del oro, así como proteger las minas de los pillajes de Astures y Cántabros.Imagen

Su labor fundamental fue la de colaborar con la administración imperial de Hispania, para lo cual mantuvo destacamentos en las zonas de minas de oro de El Bierzo, Lugo, Salamanca y el Norte de Portugal. Facilitó escolta y burócratas a los gobernadores provinciales y a los procuradores ecuestres, y, en general, se encargó de mantener el orden en las tres provincias hispanas.

También colaboró en la construcción del puente sobre el Río Támega en Aqua Flaviae (Chaves, Portugal), y con el Ala II Flavia Hispanorum civium romanorum en la construcción de su campamento en Petavonium (Rosinos de Vidriales, Zamora). Imagen

La Legio VII vivió más vicisitudes a lo largo de su extensa existencia, pero lo que más me interesa a mi ahora es que su asentamiento permanente en la Península dio lugar a la actual ciudad de León.

Estos días la Asociación leonesa “Promonumenta” ha celebrado la fundación “oficial” de la legión con una serie de conferencias y actos públicos, como el paseo por los principales enclaves del antiguo campamento. Estos puntos, de inigualable valor arqueológico e histórico, permanecen ocultos a la vista de los turistas. Sólo una vez al año, cuando celebramos el Natalicio de las Águilas (este 10 de junio) el ayuntamiento, “tiene la bondad” de cederle las llaves de los yacimientos a la asociación para que cientos de personas pugnemos por ver lo que por derecho, como ciudadanos que somos, deberíamos tener a nuestro alcance todo el año. Y lo que vemos cuando llegamos a las criptas resulta descorazonador: los restos del UNICO anfiteatro militar de la Península Ibérica encajado entre paredes de hormigón, aunque bien conservados eso sí.

Ayer cientos de personas aguardamos durante más de dos horas para poder ver esas maravillas, mientras de unos a otros se pasaba el desconcierto y la rabia por tener esos maravillosos restos al alcance de la mano, pero proscritos por una administración que, desde siempre, se ha mantenido al margen de su patrimonio. En la zona del anfiteatro se ha construido una y otra vez. Se han tirado edificios y se han vuelto a levantar otros nuevos, y sólo a dos constructores se les ha pedido que mantengan en los cimientos los restos de un edificio inmenso que se situaba fuera del recinto amurallado. ¿Por qué no se ha hecho lo mismo con el resto de constructores, al igual que se hace en otras ciudades plagadas de restos romanos? Y sobre todo, ¿por qué permanecen ocultos los yacimientos que sí tenemos a nuestro alcance?

Por desgracia ni PP ni PSOE, en sus respectivas etapas de gobierno han mostrado el más mínimo interés por el León romano, ni mucho menos, han contestado al clamor de los ciudadanos. Ni siquiera han contestado a UPyD León cuando, reiteradamente hemos pedido que se abran las distintas criptas arqueológicas de la ciudad, que se cree una auténtica ruta romana y que se adecuen los restos para hacerlos visitables y puedan servir como motor económico de la ciudad.

Por desgracia sufrimos un gobierno de mediocres y de incapaces.