¡VIVA LA PEPA!

Hoy me gustaría compartir una pequeña gran historia, que resumo bastante, por su complejidad. Espero que este resumen no merme su gran importancia.

En plena Guerra de la Independencia y tras múltiples vicisitudes sufridas por la Junta Central, órgano de gobierno en representación del depuesto Fernando VII, se iniciaron, el 24 de septiembre de 1810, en el Teatro Cómico de la pequeña ciudad de Isla de León (actual San Fernando), Cádiz, la sesión de apertura de unas Cortes que acabarían siendo constituyentes. Fue una sesión improvisada, sin orden del día, sin un programa político claro y sin tener clara la composición de la mesa principal. De los 104 diputados, 47 eran suplentes elegidos de forma precipitada cuatro días antes. Sin embargo, este caos fue aprovechado por algunos liberales, encabezados por el sacerdote extremeño Diego Muñoz Torrero para pedir la aprobación de un decreto (el primero de estas Cortes) que iniciaba el camino hacia la división de poderes. Las Cortes se reservaban el poder legislativo, el ejecutivo permanecía en manos de la Regencia (posteriormente, el rey), que debía reconocer y acatar la soberanía de las Cortes.

Las Cortes de Cádiz siguieron reuniéndose en la Isla y posteriormente (20 de febrero de 1811) en la propia Cádiz (iglesia de San Felipe Neri) con un cierto desorden en el número de diputados que, al parecer, se fueron añadiendo paulatinamente. Estos diputados estaban divididos básicamente, en tres tendencias políticas: conservadores, opuestos a toda reforma; renovadores, que querían renovar la situación de España, pero de acuerdo con la tradición, y los innovadores o liberales que querían un Nuevo Régimen para el país. Dentro de cada grupo había un mayor o menor radicalismo, pero el más activo, por su mayor preparación intelectual y habilidad, fue el de los innovadores, que consiguieron, como ya he dicho, llevar en todo momento la iniciativa, a pesar de estar en evidente minoría. De esta manera consiguieron poner en marcha un proceso escalonado de reformas que transformaron el Antiguo Régimen en un Estado Liberal.

Estas reformas culminaron el 19 de marzo de 1812, aniversario de la subida al trono de “El Deseado”, Fernando VII, con la promulgación de la Constitución Política de la Monarquía Española. Al coincidir la fecha con el día de San José, el pueblo la recibió al grito de “¡Viva La Pepa!”.

Por primera vez en España se proclamaba la soberanía nacional, y se consagraban como derechos la libertad individual y la igualdad ante la ley. La Pepa establecía la monarquía como sistema de gobierno y, aunque establecía la separación de poderes, otorgaba el ejecutivo al rey, que tenía la potestad de elegir y destituir ministros. Así mismo, el monarca compartía el legislativo con Las Cortes. El judicial, finalmente, recaía en los tribunales.

Su vida fue corta y tempestuosa, ya que Fernando VII la derogó en 1814 y, aunque volvió a entrar en vigor durante el trienio liberal (1820-1823), desapareció de nuevo para volver a entrar brevemente en vigor en 1836.

A pesar de estas vicisitudes, la Constitución de 1812 posee una inigualable importancia histórica, por ser la primera que tuvimos y por suponer un salto histórico y social en nuestro país: un pequeño grupo de personas avanzadas soñaron y pusieron en práctica un proyecto de país unido, libre y fuerte. La Pepa plasmó el deseo de cambio, de mejora y de “aire fresco” de una parte importante de la sociedad española. Y aunque contó con la oposición de los inmovilistas, asentados en sus privilegios, fue una semilla que, a lo largo del tiempo prendió y creció.

Tras dos siglos de luchas, esta España de charanga y pandereta que proclamaba Machado, tiene al fin un sistema democrático estable, con una constitución heredera de la histórica de 1812. Es cierto que este sistema cojea, precisamente por el interés de los nuevos inmovilistas en mantener sus privilegios, pero, si algo podemos aprender de aquellas caóticas Cortes de 1810 es que, si un grupo de personas preparadas, inteligentes y sobre todo, dispuestas a todo por el cambio, por las mejoras y por el avance en derechos y en libertad, ponen toda la carne en el asador, todo es posible.

España tiene partidos y partidistas rancios y anquilosados, bien asentados en la poltrona, pero cuenta con un grupo considerable, de personas que buscan un cambio. Y aunque hoy UPyD esté en minoría y tenga enfrente a estos mastodontes pagados de sí mismos, un día conseguirá un nuevo cambio que transformará de nuevo el oscuro régimen bipartidista y nacionalista de este país.

Por todo ello, celebremos como se merece este bicentenario, con todo el respeto y honores que merece este echo histórico, y como preludio de nuevos y más importantes avances. Por todo ello, amigos y compañeros:

¡Viva la Pepa!

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: