El valor de la cultura.

Ayer aparecía en los medios el triste recuerdo de seis iniciativas culturales de distinto orden que, tras varias temporadas de éxito, han pasado a la historia sin que nadie sepa muy bien el motivo. Al parecer no hay dinero para cosas tan superfluas, dado que tenemos que pagar cientos de sueldos astronómicos, por duplicado, triplicado e incluso cuadruplicado, a concejales, diputados, consejeros, y demás puestecillos varios que, como es lógico y razonable, tienen mucha más importancia que la bobada esa de enriquecer la vida de la ciudad que les mantiene en la poltrona. De echo, en la misma edición del diario aparecía, a dos páginas, una extensa información de la “calderilla” que va a parar a tan egregios bolsillos. Leyendo esta noticia, es comprensible que en León no haya nada. ¡Hay que dar de comer a estos pobres y abnegados servidores públicos! Por lo tanto, si hay que cargarse de un plumazo todos los eventos culturales de la ciudad, nos los cargamos, ¡faltaría más!. Y si después de cargárnoslos mantenemos a un nutrido grupito de “clientes”, vía fundación que no se sabe qué está haciendo funcionar (léase “Leer León”), mucho mejor.

Este domingo tuve la gran fortuna de escuchar en Gijón a  Irene Lozano y a Nacho Prendes en la precampaña asturiana. Este último, al presentarse pronunció una frase que me llenó de sana envidia. No recuerdo sus palabras exactas, pero agradeció la oportunidad de hablar en su ciudad, a la que calificó acertadamente como “viva”, por la riqueza que tiene en cultura, e inquietudes ciudadanas. Me acordé de León al instante, tristemente llena de promesas rotas y de excusas por parte de esos que la han tomado por asalto y la esquilman día tras día, sin darnos nada a cambio a los ciudadanos. Hay crisis y no hay dinero… Viene el malo de no se dónde y se lo lleva todo para él… Estas son las excusas más manidas.

Lo triste de todo esto es que, al parecer, los ciudadanos no nos cansamos de oír estos absurdos, ni de leer cifras, tan escandalosas como desproporcionadas, mientras algunos se dedican a poner perejil o estampitas a no se qué santo para que su menguada cartera no fenezca. Al parecer muchos se sienten entes pasivos en sus manos, pero no lo somos. Somos quienes les votamos y, por tanto, somos los que tenemos que exigir, pedir y reclamar cuantas responsabilidades sean necesarias para evitar que se perpetúe esta situación de cuatro privilegiados medrando sobre una masa de acogotados y resignados currantes a los que ya no les queda ni la posibilidad de evadirse en una feria o en festival musical.

León puede ser una ciudad tan viva como cualquier otra. Cuenta entre sus vecinos con tanto potencial, tantas ganas y tanto talento como cualquier otro lugar del mundo. Sólo necesita que sus gentes sean conscientes de ello y, como bien dijo Rosa Díez en Mieres y en tantos otros lugares, tengan la suficiente autoestima como para romper con esta situación abusiva e injusta. La prioridad no puede ser jamás y bajo ningún concepto pagarle dos o más sueldos a un político, si no pagarle a un trabajador uno digno y justo, e inmediatamente después, desarrollar y potenciar la riqueza cultural de un lugar y de sus habitantes.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: